martes, 5 de julio de 2016

Diálogo y comunicación en la familia.

El fundamento del diálogo se encuentra en la naturaleza de la familia, y del ser humano. La persona no existe sino está en sintonía con los otros, no se conoce por si sola sino por los otros, no se encuentra sino en los otros.
 (Duch Monserrat Lluís Antropólogo, teólogo y Monge) afirma: “que una palabra cordial, una comunicación amorosa, es más fuerte que la misma muerte, es una forma de misericordia práctica, por el contrario, la dureza de corazón es la actitud que se opone radicalmente a la misericordia y a la unidad familiar. Las  familias que basan la comunicación en la misericordia, estarán en la capacidad de solucionar cualquier obstáculo en su vida cotidiana, lo que facilitará la integración familiar y social, es decir de esa manera crearan un circuito de amor, comprensión y tolerancia entre los miembros.
Desde la perspectiva ética, los estilos misericordiosos constituyen la afirmación evidente de la gratuidad como una norma  de diálogo en la familia.
Nuestra sociedad cada vez más globalizada e individualizada tiende a ser más egocéntrica, como resultado de ello es que muchas familias se desvirtúan y pierden la razón de ser, ya que la familia es la escuela donde se forjan los principios y valores. Es muy importante reconocer que  detrás de cada familia, está la escuela y la Iglesia como entes de formación y consolidación de valores, sin embargo no podemos comparar la intensidad con la que la familia se dispone para educar y formar jóvenes y niños útiles para la sociedad.
En el seno de la familia es donde el niño o niña se forma con sus cincos sentidos, para luego incorporarse a la sociedad, todo esto es posible gracias a la fluidez del diálogo y  comunicación que impera en las familias.
El desarrollo de empatía, en cuanto capacidad de entender y sentirse correspondido por la familia es una condición indispensable en la formación de los niños, el diálogo nos capacita para situarnos en el lugar del otro de captar lo que vive, de  escuchar para llegar  a soluciones.

El diálogo es importante en el clima del hogar como primer fundamento y condición para el éxito y la integridad familiar. Muchas veces  se habla por medio de los labios, sin embargo se habla más por medio del ambiente, del tono de la voz, del acento en ciertas palabras, esto ayudará a determinar la formación de los hijos, esto significa que los padres deben estar de acuerdo en el tipo de formación que desean para sus hijos, es decir trabajar al unísono en la noble tarea como familia iglesia doméstica para alcanzar armonía en la educación de los niños y jóvenes en todos los contextos. Un hogar donde reina la comunicación y la tolerancia con facilidad será perceptible por los niños, y así será efectiva la transmisión de valores de padres a hijos.

Teodoro José Zamora

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