El fundamento del diálogo se encuentra
en la naturaleza de la familia, y del ser humano. La persona no existe sino
está en sintonía con los otros, no se conoce por si sola sino por los otros, no
se encuentra sino en los otros.
(Duch Monserrat Lluís Antropólogo, teólogo y
Monge) afirma: “que una palabra cordial,
una comunicación amorosa, es más fuerte que la misma muerte, es una forma de
misericordia práctica, por el contrario, la dureza de corazón es la actitud que
se opone radicalmente a la misericordia y a la unidad familiar. Las familias que basan la comunicación en la
misericordia, estarán en la capacidad de solucionar cualquier obstáculo en su
vida cotidiana, lo que facilitará la integración familiar y social, es decir de
esa manera crearan un circuito de amor, comprensión y tolerancia entre los
miembros.
Desde la perspectiva ética, los
estilos misericordiosos constituyen la afirmación evidente de la gratuidad como
una norma de diálogo en la familia.
Nuestra sociedad cada vez más
globalizada e individualizada tiende a ser más egocéntrica, como resultado de
ello es que muchas familias se desvirtúan y pierden la razón de ser, ya que la
familia es la escuela donde se forjan los principios y valores. Es muy
importante reconocer que detrás de cada
familia, está la escuela y la Iglesia como entes de formación y consolidación
de valores, sin embargo no podemos comparar la intensidad con la que la familia
se dispone para educar y formar jóvenes y niños útiles para la sociedad.
En el seno de la familia es donde el
niño o niña se forma con sus cincos sentidos, para luego incorporarse a la
sociedad, todo esto es posible gracias a la fluidez del diálogo y comunicación que impera en las familias.
El desarrollo de empatía, en cuanto
capacidad de entender y sentirse correspondido por la familia es una condición
indispensable en la formación de los niños, el diálogo nos capacita para
situarnos en el lugar del otro de captar lo que vive, de escuchar para llegar a soluciones.
El diálogo es importante en el clima
del hogar como primer fundamento y condición para el éxito y la integridad
familiar. Muchas veces se habla por medio de los labios, sin embargo
se habla más por medio del ambiente, del tono de la voz, del acento en ciertas
palabras, esto ayudará a determinar la formación de los hijos, esto significa
que los padres deben estar de acuerdo en el tipo de formación que desean para
sus hijos, es decir trabajar al unísono en la noble tarea como familia iglesia
doméstica para alcanzar armonía en la educación de los niños y jóvenes en todos
los contextos. Un hogar donde reina la comunicación y la tolerancia con facilidad
será perceptible por los niños, y así será efectiva la transmisión de valores
de padres a hijos.
Teodoro José Zamora
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